11/06/09

Madrina

EMILIO EL MORO -- MADRINA

Andando un día descalzo
con cuatro tachuelas clavás en los talones,
un toro de mi divisa
le dio tres cornadas y patás en los riñones.
Y ordené a mis mayorales
y envolverlo en algodón,
que cuando se ponga bueno
y a éste lo apadrino yo.
Lo puse a pegar carteles y en un momento
y empapeló la fachá del ayuntamiento.
Padrino,
por fuera cara de bueno,
por dentro era un asesino.
Padrino,
mi cara es un pie descalzo
y no como más que pepinos.
No saben de mi amargura
pues tus promesas fueron de modo
que llevo ya veinte años
que desde lejos no veo a los toros.
Padrino,
padrino sin un "te quiero",
padrino sin un puchero.
La gente no se imagina
que el pobre de este matador
no coma más que aspirinas.

Por culpa de las cenizas
de un cigarro puro que ardía en barreras,
el cuello de la camisa le ardió
y el berrío se escuchó en Utrera.
Y entre el miedo que tenía
y el dolor y la quemazón,
como una moto corría
y hasta que llegó a Gijón.
De nuevo por las arenas sin ser torero,
y ya no viste de luces, va de bombero.
Padrino,
de no comer ya me pitan
como locos los dos oídos.
Padrino,
sólo tengo en mi tripita
más que molestia y ruido.
De papas yo me comía
una cosecha y un poco más,
y de carne qué alegría
coger una vaca pa merendar.
Padrino,
padrino sin un "te quiero",
padrino te metan fuego.
La gente no se imagina
que el pobre de este matador
si haya la muerte camina.

CONCHA PIQUER-- MADRINA

Rondabas por mi dehesa
y un día me hablaste, llegando a mi altura:
-Su buen corazón, condesa,
hará que en el toro, yo llegue a figura.
Y ordené a mis mayorales,
conmovida por tu vó:
-Apartarle dos erale,
que a éste lo apadrino yo.
Subiste a los carteles,
en un momento...
los brillos de tus caireles,
son mi tormento.

Madrina,
por fuera jardin de rosa,
por dentro zarza de espina.
Madrina
mi pena es de dolorosa
mas nadie me la adivina.
No sabes de mi amargura, pues tu locura
solo es el toro
y a solas me bebo el llanto, de tanto y tanto
como te adoro.
Madrina...
Madrina, sin un lucero
Madrina, sin un te quiero...
la gente no se imagina,
-que el hombre de mi corazón-,
me llama solo: madrina.

Por culpa de una sonrisa,
que echaste a unos ojos que había en barrera:
un toro de mi divisa,
manchó de amapolas tu estampa torera.
¡Si se salva, Padre mio,
en silencio seguiré;
en tus manos los confío,
que eres el del gran poder!

De nuevo por las arenas
vistes de luces;
y yo mi caudal de pena
lloro entre cruces.

Madrina,
por fuera jardin de rosa,
por dentro zarza de espina.
Madrina
mi pena es de dolorosa
mas nadie me la adivina.
No sabes de mi amargura, pues tu locura
solo es el toro
y a solas me bebo el llanto, de tanto y tanto
como te adoro.
Madrina...
Madrina, sin un lucero
Madrina, sin un te quiero...
la gente no se imagina,
-que el hombre de mi corazón-,
me llama solo: madrina.

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